Durante
la Edad Media continúa el predominio de la educación cristiana en suelo romano,
pero tres grandes creaciones le son propias: la formación caballeresca, la
enseñanza gremial y la creación de las universidades.
La educación monástica
La
Iglesia cumple ahora la tarea de conciliar la educación clásica con la
educación salvadora del evangelio.
La
pedagogía monástica no fue un proyecto de estudios o de normas educativas
ideadas por algún pensador. Sin embargo fue esencialmente la creación sólida de
una firme institución, capaz de ir dominando con la piedad el trabajo y el
estudio, la fuerza del ambiente. Los monasterios constituyen grandes colonias
educativas a cuyos alrededores se van formando grandes núcleos de población.
En
los monasterios lo esencial era la vida religiosa y sólo subdiariamente la
cultura y la educación. Su aspecto intelectual era muy bajo pero en cambio fue
muy elevado su lado moral y espiritual. Su finalidad educativa más importante
era la formación de los monjes.
Las escuelas catedralicias
Se
desarrollaron a partir del siglo XI. En
ellas la enseñanza estaba a cargo de un didascalus, aunque también participaba
en ésta los mismos obispos, monjes y sacerdotes. Las escuelas catedralicias
estaban destinadas principalmente a la formación de los clérigos. Su enseñanza
estaba constituía por materias realistas y humanistas.
La
educación de la mujer, su vida se transcurría en la tranquilidad del hogar
doméstico. Para educar a sus hijas las personas poderosas acudían a veces a
profesores civiles, pero la mayoría las entregaban a las religiosas. En los
conventos se copiaban libros y se hacían labores.
Educación palatina y estatal
Con
el transcurso del tiempo la educación monástica y eclesiástica medieval se
había ido deteriorando. En los siglos VIII y IX hay como un oasis en esa época
y es la actuación de dos grandes monarcas: Carlomagno y Alfredo el Grande.
Ambos se preocupaban de la educación, no sólo de los eclesiásticos sino de los
pueblos y de la misma nobleza.
Carlomagno
empezó por organizar su palacio, una
escuela a la que asistieron él mismo, su familia y algunos nobles seleccionados
por el servicio de la Iglesia y del Estado. Al frente de ella puso a Alcuino. En la
escuela se enseñaba toda clase de materia, desde lo más elemental, como la
escritura o la lectura, hasta los humanistas en latín.
Dicha
escuela de palacio consiguió hacer de los toscos guerreros que rodeaban a
Carlomagno personas instruidas y amantes de la cultura. Carlomagno organizó dos
escuelas destinadas a la enseñanza de la música religiosa. Se crearon escuelas
de dos grados: pequeñas y episcopales. En las primeras se enseñaba la lectura,
la escritura, la gramática y música. En las segundas comprendía las siete artes
liberales y debían servir de preparación a la teología.
Educación caballeresca
Otro
elemento de la educación seglar de la Edad Media lo constituye el desarrollo de
la educación caballeresca. Las condiciones sociales y políticas de esta época
hace que surja un tipo de hombre que se distinga por sus condiciones guerreras.
De aquí la importancia de la educación física, valor, honor, fidelidad y
cortesía.
La educación árabe
Aunque
limitada en su mayor parte a España, la enseñanza de los árabes tuvo una gran
trascendencia porque fueron los sostenedores y transmisores de la cultura
clásica a toda Europa, cuando ésta aún se hallaba en el periodo más oscuro de
la Edad Media.
En
España la educación de los árabes llegó a su apogeo en el siglo X con el
Califato de Córdoba. Crearon multitud de escuelas primarias en las que enseñaba
la lectura, escritura y versículos del Corán. Multiplicaron las bibliotecas en
las que había millones de obras clásicas y sobre todo organizaron una enseñanza
superior, en las que se cultivaron la filosofía, las matemáticas y las ciencias
naturales, abandonadas entonces por la cristiandad.
La
educación de la mujer, las niñas recibían igual instrucción que los niños, y
también disfrutaron de la enseñanza superior, dedicándose bastantes mujeres a
la literatura y medicina.
Formación escolástica
Surgen
numerosas escuelas municipales y gremiales que son el preludio de las
universidades como una necesidad que presentaban las escuelas catedralicias.
Hay dos vertientes:
- Scholasticus: están en los primeros siglos en la Edad Media donde se enseñaba el Trivium (gramática, retórica y dialéctica).
- Cuatrivium: dentro de ella se enseñaban aritmética, geometría, astronomía y música lo que se conoce como las artes liberales. Más tarde se introduce la filosofía y teología.
La
enseñanza en la escolástica se basa en la ciencia y en la teología que dan un
cambio radical. Su finalidad era enseñar una verdad al hombre y una verdad
revelada.
La educación universitaria
El
desarrollo de la educación seglar en la Edad Media está constituido por el
nacimiento de las Universidades en el siglo XII.
El
término de Universidad está tomado del latino Universitas y hace referencia al
nombre que recibió en París al adquirir personalidad jurídica como corporación:
Universitas magistrorum et scholarium Parisium commorantium (Unión de los
maestros y escolares que moran en París).
Respecto
a la enseñanza universitaria consistía en general en la exposición y análisis
de un texto, en las cuestiones o presentación de argumentos y en la discusión
de temas sugeridos por el maestro..
La educación gremial y municipal.
La
educación gremial tenía naturalmente un carácter profesional. El alumno
comenzaba su educación como aprendiz con un maestro de la profesión. A los
quince o los dieciséis años termina su educación y adquiere la jerarquía de
oficial.
EDUCACIÓN HUMANÍSTICA DEL SIGLO XV
La
Edad Moderna comienza en el periodo en donde nace el renacimiento, pues durante
el mismo se produjeron una serie de cambios políticos, económicos, religiosos,
intelectuales y artísticos. En el renacimiento surge el humanismo, cuyo
movimiento tiene presente al hombre en todas sus facetas.
La
principal característica de dicho periodo fue un creciente laicismo en el
contexto de la educación. La educación humanística supone una rebelión contra
las fuerzas conservadoras.
Las
nuevas ideas promovieron nuevas tendencias en la educación. Los estudios
humanísticos incluían la enseñanza del latín básico en sus tres aspectos:
lectura, escritura y conversación.
La
educación física gozó de gran aceptación entre los humanistas, pero no sólo en
cuestión de deportes sino también en la dieta y en la higiene. Los manjares
fueron suprimidos; los lujos fueron suprimidos y en su lugar se puso la sencillez.
Se concedió gran importancia a todo lo que podía desarrollar la fuerza muscular
y la energía de carácter.
La
educación moral no se limitaba a la obediencia ni a la autoridad religiosa, se
intentó hacerla más práctica en sus aplicaciones a la vida de cada día. Las
buenas maneras y la educación eran consideradas como aspectos esenciales de la
educación moral.
La
educación intelectual incluía todo lo que tendía al desarrollo de la razón, del
juicio, del espíritu de iniciativa y de la espontaneidad. Se enseñaba a los
principiantes la lectura y la escritura por medio de tablillas de diversos
colores que tenían unas letras combinadas para formar palabras. A los más
adelantados se les explicaba con método y claridad los clásicos antiguos
recalcando las ideas religiosas y morales, y haciendo notar que todo lo bueno
de sus obras nace de la divina revelación. A la enseñanza de la retórica seguía
la de la aritmética, geometría, astrología y música que no son otra cosa que
las disciplinas que integraban el quadrivium clásico. Se estudiaba a los
grandes maestros de la filosofía: Platón y Aristóteles. Solamente al acabar
estos estudios filosóficos se licenciaban es alumno.
La reforma
La
reforma protestante trajo consigo la desaparición de muchísimas escuelas
católicas. La Reforma nos deja algunos principios funestos como la intervención
abusiva del Estado y el laicismo en la escuela.
El
motor de esta reforma parte de la figura de Martin Lutero (1483 - 1546). Sus
escritos pedagógicos se resumen en tres cartas en las que aconseja a los
padres, pastores, magistrados y hombres de Estado trabajar diligentemente en la
educación:
- Llamamiento a los magistrados: recomienda aquí el estudio de las lenguas clásicas (latín, griego y hebreo). Los niños aprenderán también historia, matemáticas, canto y música, y para ello hay que fundar numerosas bibliotecas para ellos. Tampoco se ha de descuidar la literatura nacional.
- El Estado debe organizar la enseñanza, su intervención es obligatoria. Sostiene que el Estado puede y debe forzar a los niños a acudir a la escuela, cosa que la Iglesia nunca había hecho.
- La religión es la base de la educación y considera al canto como un elemento importante de la educación religiosa.
- La elección y la formación de los maestros es de importancia capital.
En
las escuelas elementales la lectura consistía por lo general en la
pronunciación exacta de las palabras y en la memorización de las respuestas a
preguntas del catecismo; se daban muy pocas oportunidades para una comprensión
inteligente del significado. En las escuelas secundarias el método empleado
consistía en memorizar reglas y declinaciones latinas y largos pasajes de los
clásicos.
LA EDUCACIÓN REALISTA DEL SIGLO XVI
Los
realistas humanistas propugnaron un plan de estudios demasiado avanzado para su
época. Para educarse decían que no precisaban de libros, sino de contactos
personales con la gente y con sus actividades sociales. Creían que la educación
debía proporcionar las bases para las elecciones y decisiones sensibles, así
como para la eficiencia social y el disfrute de las horas de ocio. Para ellos
el arte de saber vivir debía constituir la finalidad de la enseñanza. También
en este movimiento se quería dar a conocer los nuevos descubrimientos en lugar
de limitar la educación a un mero estudio de lo ya conocido. Debían descubrirse
los secretos de la naturaleza y utilizarlos adecuadamente para mejorar las condiciones
de vida.
La
mayoría de los realistas eran educadores prácticamente interesados en el
desarrollo de la escuela por considerarla la institución idónea para la mejora
de las condiciones de vida.
LA EDUCACIÓN EN EL SIGLO XVII
Las
universidades dirigidas por los restos del pensamiento escolástico, en ellas se
reducen su actividad. Los salones burgueses y las recién creadas academias
científicas sustituyen a las universidades en su papel de vanguardia del saber.
Se modifican las instituciones dándoles mayor amplitud y aumentando su nivel en
relación con las exigencias. Los métodos y los programas cambian para
suavizarse y hacer la escuela más tolerante.
Pedagogía racionalista
En
sentido general ser racional significa comprometerse con la razón y la lógica
en la resolución de los problemas. La pedagogía racionalista es un movimiento
pedagógico y educativo, inspirado en el racionalismo pedagógico. Las
características generales en la nueva confección inspirada por la filosofía
moderna son:
- Fundamento filosófico: se busca el apoyo en la educación exclusivamente en base a la razón y los principios filosóficos. Como consecuencia de todo ello surge una tendencia secular en la educación y la enseñanza.
- Materias impartidas: la educación literaria era en latín pero se produjo un gran auge en las lenguas maternas y esto se debe a un esplendor de la sociedad. La matemática aún no tenía mucha importancia pero poco a poco irá tomando un papel relevante en la educación. Las ciencias naturales y física se estudian a través de un método más racional; se basaba en el aprendizaje del método inductivo y para la comprobación se completaba con el método deductivo.
Enseñanza primaria popular
La
dirección de las escuelas se apoya en un programa fijo que aunque es escaso y
defectuoso sirve para la instrucción básica de la gente. La Iglesia sigue con
el poder ya que ellos son los encargados de asignar a los maestros y los
libros. La religión era una asignatura obligatoria acompañada de la lectura,
escritura y cálculo. En la segunda mitad del siglo XVII se crearon las escuelas
pobres apoyadas por la misericordia de las clases altas.
San
José de Calasanz formaba parte de los escolapios. La enseñanza era gratuita
para los niños pobres y era obligación enseñar una buen lectura, la aritmética,
la lengua cristiana y la gramática y principalmente la piedad y doctrinas
cristianas.
En
la escuela popular se enseñaba la lectura, la escritura, el cálculo, algo de
historia, geografía y nociones básicas de arte junto al catecismo. La jornada
duraba cuatro horas: dos por la mañana en las que se estudiaban materias
memorísticas, y dos por la tarde dedicadas al canto y los ejercicios manuales.
De
los ocho a los doce años se instruía al niño en las materias clásicas. A estas
escuelas se les conocía con el nombre de escuelas latinas. Comprendían seis
asignaturas: gramática, física, matemáticas, moral, dialéctica y retórica.
De
los dieciocho a los veinticuatro años se pasaba a la academia que comprendía
estudios universales. Los maestros debían prestar atención y vigilancia
evitando los golpes y gritos. Los castigos debían evitar la repetición de mala
acción.
La educación de la mujer en el siglo
XVII
La
enseñanza se adquiría en salones y en la corte. Abarcaba el conocimiento de las
lenguas antiguas y filosofía. Se probaba por primera vez que la inferioridad de
la mujer en el ámbito intelectual era falsa.
En
las escuelas la presencia femenina era escasa y muy pocas sabían escribir
correctamente y hacer operaciones básicas. Su programa comprendía la religión,
la lógica, la gramática, la aritmética y nociones básicas de medicina y
jurisprudencia.
LA EDUCACIÓN Y LA ENSEÑANZA EN EL SIGLO
XIX
Heredero
de la gran tradición pedagógica de los siglos anteriores, el XIX la continua,
aunque con diferencias significativas. En primer lugar prosigue la pedagogía
idealiza iniciada en la época precedente, y representada por filósofos de la
altura de Fichte, Hegel y Schleiermacher y por escritores como Goethe. En esta
misma dirección idealista se haya la figura de Federico Froebel, el creador de
la educación de la primera infancia. También destaca la personalidad más
realista de Federico Herbart, el fundador de la pedagogía científica y sus
continuadores herbartianos.
Lo
más valioso de esta época es la consideración de la pedagogía como ciencia, que
se realiza a partir de Herbart. La educación gana ahora en precisión y rigor
científico. La pedagogía de este siglo, a pesar de su carácter científico
influye directamente en la educación por medio de las instituciones fundadas
por los herbartianos como medios de aplicación de sus teorías.
Métodos
Aunque
los pedagogos de siglos anteriores recomendaban el método inductivo, no solía
aplicarse en las escuelas donde continuaba imperando el educativo, unido a la
forma expositiva.
En
lugar de estudiar en el libro de texto páginas de memoria o escuchar pasivamente
el discurso de un profesor, el alumno se elevaba de lo conocido a lo
desconocido, de lo concreto a lo abstracto. Los métodos inductivos
contribuyeron poderosamente al desarrollo de la inteligencia.
Disciplina
Si
en el siglo XVIII se atenuó el rigor en la disciplina, en el XIX se la suavizó
por completo. La escuela moderna, con suave disciplina, con métodos atractivos,
con recreos frecuentes y juegos permitidos, se diferencia totalmente de la de
las otras épocas.
La pedagogía idealista
A
finales del siglo XVIII y comienzos del XIX surge en Alemania una constelación
brillantísima de grandes filósofos y escritores que se ocupan de la educación y
que pertenecen a las corrientes idealistas y neohumanístas de la pedagogía. No
es fácil diferenciar donde empieza entre ellos el idealismo y donde el
humanismo, pues casi todos poseen esos dos caracteres.
Juan Teófilo Fichte:
continúa la corriente idealista iniciada por Kant. Para Fichte la salvación de
la nacionalidad está únicamente en la educación. Mas para esto es necesario que
la educación llegue a todos los ciudadanos sin excepción alguna. No quiere una
educación popular, pues, sino una educación nacional. La educación ha de ser
eminentemente activa, basada en la propia actividad del alumno; lo importante
no es el conocimiento sino la voluntad. Fichte ha sido también uno de los
primeros defensores de la escuela unificada al pedir la educación de todos en
todos los grados de la educación. Es uno de los precursores de la escuela
activa al basar en su trabajo una parte de la educación.
Federico Daniel Schleiermacher:
fue como casi todos los educadores de su tiempo, primero maestro privado y
después profesor universitario. Influido por la corriente idealista de Platón y
de Kant, considera la pedagogía como una ciencia derivada de la ética y la
política. Aunque la educación pertenece al Estado, en ella debe intervenir la
familia, la Iglesia, la ciencia y sobretodo la comunidad local. Considera que
la educación religiosa corresponde a la Iglesia y no a la escuela. La
influencia de este educador ha sido grande sobretodo en el campo de la cultura
superior, universitaria, pero también en la primaria por sus ideas psicológicas
y pedagógicas, de gran finura y profundidad.
Jorge Guillermo Federico Hegel:
fue también profesor de enseñanza secundaria antes de pasar a la universidad.
Representante máximo de la dirección idealista, creador de la idea del espíritu
absoluto, la educación para él es el medio de espiritualizar al hombre.
Federico Froebel: se
dedica a la educación de los niños, fundando una escuela llamada “Instituto
general alemán de educación”. Fundó también la “Institución para los niños
pequeños” que al poco tiempo cambió por el nombre de Jardín de Infancia. Esta
institución tuvo gran éxito.. Dice que todos los niños, todos los muchachos y
jóvenes, sin excepción alguna, cualesquiera que fuesen su situación y su clase
deberían emplear por lo menos una o dos horas diarias en un trabajo serio. Otra
de sus ideas y que caracteriza su método de educación, es el valor que asigna a
l juego para la educación. La escuela tiene una función social al igual que
individual.
Pedagogía científica: Juan Federico
Herbart
El
fundador de la pedagogía científica, Juan Federico Herbart, estuvo siempre
relacionado con la educación, aunque más bien desde el punto especulativo,
pedagógico, que del práctico. Sus experiencias educativas le sirvieron de base
para sus meditaciones pedagógicas de gran riqueza y finura.
Para
Herbart la pedagogía como ciencia, se basa en la filosofía práctica (ética) y
la psicología. El fin de la educación según él, es la virtud, que consiste en
el acuerdo de la voluntad con las ideas éticas. Estas ideas éticas son la
libertad íntima, la perfección, la benevolencia, el derecho y la equidad.
En
la actividad educativa Herbart diferencia tres momentos esenciales:
-El
gobierno: se dirige a la conservación del orden, a la conducta externa de los
niños, para lo cual el medio más importante es mantenerlos ocupados, activos.
-La
Instrucción: tiene por fin, como toda la educación, la virtud, es decir, “la
fuerza del carácter de la moralidad”.
-La
Disciplina: se apoya sobre todo en el trato personal, pero se diferencia del
gobierno en que este se dirige más al comportamiento externo que a la conducta
propiamente dicha. La formación del carácter, es decir, la consistencia y la
uniformidad de la voluntad, constituyen el objetivo de la disciplina.
En
este momento la enseñanza debe ser descriptiva, porque ayuda a dar nociones
claras y exactas. También debe ser analítica, porque por medio de preguntas y
respuestas mantiene vida y animación en la clase; y sintética porque sirve para
comunicar nociones que la interrogación no puede hacer descubrir, como los
hechos históricos.
La pedagogía positivista: Herbert
Spencer
En
la segunda mitad del siglo XIX se difunde también una corriente filosófica, el
positivismo, que tuvo sus repercusiones en la pedagogía. El mayor representante
de él es Herbert Spencer. Es autor de una conocida obra, “La educación
intelectual, moral y física”. La educación para él es la preparación para la
vida completa. El ideal de la educación consiste en obtener una preparación
completa del hombre para la vida entera.
Spencer
da una gran importancia a la educación física y al estudio de la naturaleza. Es
por fin el representante de la pedagogía individualista, al negar al Estado el
derecho a intervenir en la educación. En realidad hay muy poco de original en
la pedagogía spenceriana, a no ser su insistencia en el carácter utilitario,
pragmático de la educación, y en el valor del conocimiento científico.
Licenciatura en Pedagogía
Universidad del Golfo de México
No hay comentarios.:
Publicar un comentario