Cuando hablamos del diseño
curricular descubrimos que su historia es reciente, la podríamos ubicar entre
el siglo XIX y el siglo XX donde surgen las teorías de cómo y con qué
contenidos se debe educar, formando así un plan de estudios.
Al analizar la Historia de
la educación nos damos cuenta que siempre ha habido educación desde que el ser
humano se conformó como tal, se ha
hecho a través de algunas formas y
finalmente alguien ha decidido que así se eduque. Esto corresponde al diseño
curricular.
Todas las sociedades han
dado elementos para la conformación de un currículum: India, China, Japón, Árabe,
los antiguos Mexicas. Generalmente sus orientaciones corresponden a las
necesidades concretas de su contexto y de su cultura.
En un principio podríamos
hablar de un diseño curricular más de tipo intuitivo, sin regulación alguna. En
algunos la educación estaba guiada por los sacerdotes, hechiceros, magos,
chamanes… que formaban a un grupo de “iniciados”.
Platón propuso que debería
haber tres tipos de educación: para los gobernantes, para los militares y para
los artesanos. El Estado es quien debería regir la educación.
Por otro lado en la antigua
Esparta la principal actividad era la formación militar, incluyendo también a
las mujeres. Algo que nos ayudaría a comprender esta situación es el filme
“300” dirigida por Zack Snyder en 2007.
Aristóteles desarrolló
investigaciones y le puso nombre a varias ciencias.
Tanto en Grecia como en Roma
existían los pedagogos (pais – niño, gogé – camino), la persona que instruía a
los niños, algunos de ellos eran esclavos. Y para mayores conocimientos
existieron los preceptores que daban una educación personal a los hijos de las
familias con mayores recursos. Al parecer no había una educación generalizada
para toda la población.
A principios de la Edad
Media el Emperador Carlomagno ordenó que la Iglesia educara a la población a
través de las escuelas:
Las
escuelas parroquiales para la educación básica al lado de las parroquias.
Las
escuelas monacales al lado de los conventos (posteriormente se convirtieron en
universidades); la formación que se dio fue la escolástica, fundamentada en la
formación religiosa (teología) y la filosofía de Aristóteles.
Las
escuelas palatinas (al lado del palacio) para la instrucción de los
gobernantes.
Las
escuelas catedralicias (adjuntas a las catedrales) para la formación del clero.
En la Edad Media se decidió
que se enseñara el trivium (gramática,
lógica o dialéctica y retórica) y el quadrivium (geometría, aritmética,
astronomía y música). Posteriormente se llamó escolástico al que enseñaba
Filosofía y Teología, siendo su título oficial el de Magíster.
En el Renacimiento y la Edad
Moderna encontramos que la ciencia prácticamente surgió ajena a la educación
formal. Los primeros científicos y filósofos (Descartes, Galileo, Kepler,…) no
formaban parte del claustro de profesores de las universidades más bien hubo un
fuerte conflicto entre ambas esferas del conocimiento como lo de muestra la
condena de Galileo y los temores de Descartes. Éste último requiere la
aprobación de las autoridades eclesiásticas y universitarias para evitar algún
problema con las autoridades. Poco a poco la ciencia entra en las universidades
y se van configurando nuevos planes y programas de estudios.
Los pioneros en la
integración del humanismo, la ciencia y la cultura fue la educación jesuita.
En el siglo XIX encontramos
ya una ciencia totalmente incorporada en las universidades y se formaliza a
través de la intervención de los Estados nacionales en el siglo XX. En estos
tiempos surge el Diseño curricular como un área del conocimiento ya establecida
que enriquece a la reflexión pedagógica.
Entre algunos de los
investigadores podemos mencionar a Ralph Tyler, Stenhouse, Hilda Taba,
Margarita Pansza, y más cercanos a Angel Díaz Barriga y a su hija y Frida
Díaz-Barriga Arceo. Éstos últimos, desde la UNAM han dado las principales
orientaciones sobre el diseño curricular en México.
Actualmente encontramos una gran cantidad de modalidades educativas
que han requerido diseños curriculares diversos como: educación inicial,
básica, media superior, superior, posgrado; con modalidades presencial,
semipresencial, tutorial, a distancia, en línea… creando currículo rígidos, flexibles, disciplinares,
interdisciplinares, de formación en el trabajo, de formación en el servicio,
orientados a la investigación, capacitación para el trabajo, entre otros.
En la edad media la educación
se basaba en el catolicismo ya que era la principal religión.
En la Edad Media se dan
varios tipos de poesía:
Poesía
Trovadoresca:
Para practicar la poesía de
los trovadores hace falta dominar el arte de componer versos. Por ello se
consideraba más culta que la poesía tradicional.
Algunos trovadores
importantes fueron los catalanes Guillem de Cabestany, Cerverí de Girona o
Raimon Vidal de Besalú.
Poesía
Culta
Durante el siglo XV se
desarrollaron dos corrientes de poesía culta: la llamada poesía cortesana o de
cancionero ( porque se cultivaba en la corte y se recopilaba en los llamados
cancioneros), cuyo destino era ser cantada, leída o recitada en la corte, y la
poesía alegórica.
La poesía cortesana se trata
de una poesía de estilo muy complejo, con numerosos juegos de palabras, métrica
muy elaborada, etc.. La poesía de tipo alegórico presenta también un estilo muy
complejo y temático elevado.
El lenguaje de la poesía
culta se caracteriza por su exquisitez formal. Los poetas hacen alarde de su
manejo del idioma, de la rima y del dominio de los recursos literarios.
Poesía
Épica
Los pueblos emancipados del
latín quieren expresar sus sentimientos mediante su lengua y lo hacen a través
de poemas de carácter, en general, heroico que relatan la vida de personajes
importantes a los que se les atribuye grande hazañas o sucesos importantes
(gestas).
Todas estas composiciones
constituyen lo que conocemos como Poesía Épica.
Estas gestas, compuestas
para ser recitadas, pertenecen al Mester de Juglaría, es decir a los juglares
pertenecientes al Mester de Juglaría. Estos juglares iban de lugar en lugar
recitando versos propios o ajenos, por lo general acompañados de algún
instrumento musical; usaban el romance o la lengua vulgar y su oficio le
proporcionaba alimento, hospedaje o dinero.
Poesía
Lírica
La poesía lírica medieval,
como manifestación de los sentimientos personales, nace espontáneamente del
pueblo. Se transmite oralmente y, como es lógico, va sufriendo variaciones,
tanto en el texto como en la música, al pasar de boca en boca y de mano en
mano. Las primeras manifestaciones escritas de esta lírica aparecen en el
territorio arábigo - andaluz. También surgieron otros núcleos poéticos en la
Península, como la lírica galaico - portuguesa.
Poesía
Didáctica
Los clérigos empiezan a
utilizar la lengua romance en sus composiciones poéticas, para enseñar al
pueblo; De aquí la denominación de Poesía Didáctica. Se trata de una poesía
popular que se caracteriza por la novedad en los temas y por un mayor cuidado
en el lenguaje.
La métrica que utiliza es la
cuaderna vía, estrofa de cuatro versos alejandrinos de 14 sílabas métricas con
una sola rima consonante (monorrima) En la conocida estrofa del “Libro de
Alexandre” se recoge esta peculiar forma de componer.
El lenguaje es más cuidado,
aunque adopta a veces un tono familiar para acercarse más al pueblo al que va
dirigido. Los temas tratados en estos tipos de poemas son fundamentalmente
religiosos: vidas de santos, leyendas sobre la Virgen...
Las primeras manifestaciones
de la prosa castellana son del siglo XIII. Alfonso X el Sabio fue su impulsor,
al poner todo su empeño en elevar el castellano al rango de lengua oficial y de
cultura, de modo que fuera empleando en documentos oficiales (que hasta
entonces se redactaban en latín) y en obras de carácter científico.
Las
matemáticas en la edad media
La matemática representa el
estudio de las relaciones entre cantidades, magnitudes y propiedades, y de las
operaciones lógicas utilizadas para deducir cantidades, magnitudes y
propiedades desconocidas. Es una ciencia que ya ha cumplido 2000 años de edad,
y aunque actualmente está estructurada y organizada, esta operación llevó
muchísimo tiempo. En el pasado las matemáticas eran consideradas como la
ciencia de la cantidad, referida a las magnitudes (como en la geometría), a los
números (como en la aritmética), o a la generalización de ambos (como en el
álgebra). Hacia mediados del siglo XIX las matemáticas se empezaron a
considerar como la ciencia de las relaciones, o como la ciencia que produce
condiciones necesarias. Esta última noción abarca la lógica matemática o
simbólica — ciencia que consiste en utilizar símbolos para generar una teoría
exacta de deducción e inferencia lógica basada en definiciones, axiomas,
postulados y reglas que transforman elementos primitivos en relaciones y
teoremas más complejos.
Las
ciencias naturales en la edad media
En la Edad Media había
predominado el interés por los saberes del espíritu, especialmente la teología
y su proyección metafísica.
Predominaba una física
cualitativa según la cual los fenómenos naturales tenían adecuada y suficiente
explicación en las formas sustanciales o entelequías, realidades que, si como explicación
cosmológica última pueden tener validez, resultan estériles para el
conocimiento de los hechos y las regularidades concretas de la Naturaleza y el
progreso en su dominio.
No habían dejado de
cultivarse las ciencias de la Naturaleza (ciencias particulares) a través de la
observación y la experimentación (observación provocada), a partir de la
difusión de la ciencia árabe en el siglo XIII, que contenía todo el acervo
científico-natural del aristotelismo, de sus continuadores en física (Galeno,
Averroes, etc.), así como múltiples aportaciones de culturas orientales
asimiladas por el Islam.
Sin embargo, se había
operado una cierta extrapolación del método deductivo propio de la filosofía al
terreno de las ciencias de la Naturaleza.
La visión popular de la Edad
Media se considerada como una era oscura para la ciencia, dominada por la regla
de la fe y aplastando la “luz de la razón”.
Durante
la Edad Media continúa el predominio de la educación cristiana en suelo romano,
pero tres grandes creaciones le son propias: la formación caballeresca, la
enseñanza gremial y la creación de las universidades.
La educación monástica
La
Iglesia cumple ahora la tarea de conciliar la educación clásica con la
educación salvadora del evangelio.
La
pedagogía monástica no fue un proyecto de estudios o de normas educativas
ideadas por algún pensador. Sin embargo fue esencialmente la creación sólida de
una firme institución, capaz de ir dominando con la piedad el trabajo y el
estudio, la fuerza del ambiente. Los monasterios constituyen grandes colonias
educativas a cuyos alrededores se van formando grandes núcleos de población.
En
los monasterios lo esencial era la vida religiosa y sólo subdiariamente la
cultura y la educación. Su aspecto intelectual era muy bajo pero en cambio fue
muy elevado su lado moral y espiritual. Su finalidad educativa más importante
era la formación de los monjes.
Las escuelas catedralicias
Se
desarrollaron a partir del siglo XI. En
ellas la enseñanza estaba a cargo de un didascalus, aunque también participaba
en ésta los mismos obispos, monjes y sacerdotes. Las escuelas catedralicias
estaban destinadas principalmente a la formación de los clérigos. Su enseñanza
estaba constituía por materias realistas y humanistas.
La
educación de la mujer, su vida se transcurría en la tranquilidad del hogar
doméstico. Para educar a sus hijas las personas poderosas acudían a veces a
profesores civiles, pero la mayoría las entregaban a las religiosas. En los
conventos se copiaban libros y se hacían labores.
Educación palatina y estatal
Con
el transcurso del tiempo la educación monástica y eclesiástica medieval se
había ido deteriorando. En los siglos VIII y IX hay como un oasis en esa época
y es la actuación de dos grandes monarcas: Carlomagno y Alfredo el Grande.
Ambos se preocupaban de la educación, no sólo de los eclesiásticos sino de los
pueblos y de la misma nobleza.
Carlomagno
empezó por organizar su palacio, una
escuela a la que asistieron él mismo, su familia y algunos nobles seleccionados
por el servicio de la Iglesia y del Estado. Al frente de ella puso a Alcuino. En la
escuela se enseñaba toda clase de materia, desde lo más elemental, como la
escritura o la lectura, hasta los humanistas en latín.
Dicha
escuela de palacio consiguió hacer de los toscos guerreros que rodeaban a
Carlomagno personas instruidas y amantes de la cultura. Carlomagno organizó dos
escuelas destinadas a la enseñanza de la música religiosa. Se crearon escuelas
de dos grados: pequeñas y episcopales. En las primeras se enseñaba la lectura,
la escritura, la gramática y música. En las segundas comprendía las siete artes
liberales y debían servir de preparación a la teología.
Educación caballeresca
Otro
elemento de la educación seglar de la Edad Media lo constituye el desarrollo de
la educación caballeresca. Las condiciones sociales y políticas de esta época
hace que surja un tipo de hombre que se distinga por sus condiciones guerreras.
De aquí la importancia de la educación física, valor, honor, fidelidad y
cortesía.
La educación árabe
Aunque
limitada en su mayor parte a España, la enseñanza de los árabes tuvo una gran
trascendencia porque fueron los sostenedores y transmisores de la cultura
clásica a toda Europa, cuando ésta aún se hallaba en el periodo más oscuro de
la Edad Media.
En
España la educación de los árabes llegó a su apogeo en el siglo X con el
Califato de Córdoba. Crearon multitud de escuelas primarias en las que enseñaba
la lectura, escritura y versículos del Corán. Multiplicaron las bibliotecas en
las que había millones de obras clásicas y sobre todo organizaron una enseñanza
superior, en las que se cultivaron la filosofía, las matemáticas y las ciencias
naturales, abandonadas entonces por la cristiandad.
La
educación de la mujer, las niñas recibían igual instrucción que los niños, y
también disfrutaron de la enseñanza superior, dedicándose bastantes mujeres a
la literatura y medicina.
Formación escolástica
Surgen
numerosas escuelas municipales y gremiales que son el preludio de las
universidades como una necesidad que presentaban las escuelas catedralicias.
Hay dos vertientes:
Scholasticus:
están en los primeros siglos en la Edad Media donde se enseñaba el Trivium
(gramática, retórica y dialéctica).
Cuatrivium:
dentro de ella se enseñaban aritmética, geometría, astronomía y música lo que
se conoce como las artes liberales. Más tarde se introduce la filosofía y
teología.
La
enseñanza en la escolástica se basa en la ciencia y en la teología que dan un
cambio radical. Su finalidad era enseñar una verdad al hombre y una verdad
revelada.
La educación universitaria
El
desarrollo de la educación seglar en la Edad Media está constituido por el
nacimiento de las Universidades en el siglo XII.
El
término de Universidad está tomado del latino Universitas y hace referencia al
nombre que recibió en París al adquirir personalidad jurídica como corporación:
Universitas magistrorum et scholarium Parisium commorantium (Unión de los
maestros y escolares que moran en París).
Respecto
a la enseñanza universitaria consistía en general en la exposición y análisis
de un texto, en las cuestiones o presentación de argumentos y en la discusión
de temas sugeridos por el maestro..
La educación gremial y municipal.
La
educación gremial tenía naturalmente un carácter profesional. El alumno
comenzaba su educación como aprendiz con un maestro de la profesión. A los
quince o los dieciséis años termina su educación y adquiere la jerarquía de
oficial.
EDUCACIÓN HUMANÍSTICA DEL SIGLO XV
La
Edad Moderna comienza en el periodo en donde nace el renacimiento, pues durante
el mismo se produjeron una serie de cambios políticos, económicos, religiosos,
intelectuales y artísticos. En el renacimiento surge el humanismo, cuyo
movimiento tiene presente al hombre en todas sus facetas.
La
principal característica de dicho periodo fue un creciente laicismo en el
contexto de la educación. La educación humanística supone una rebelión contra
las fuerzas conservadoras.
Las
nuevas ideas promovieron nuevas tendencias en la educación. Los estudios
humanísticos incluían la enseñanza del latín básico en sus tres aspectos:
lectura, escritura y conversación.
La
educación física gozó de gran aceptación entre los humanistas, pero no sólo en
cuestión de deportes sino también en la dieta y en la higiene. Los manjares
fueron suprimidos; los lujos fueron suprimidos y en su lugar se puso la sencillez.
Se concedió gran importancia a todo lo que podía desarrollar la fuerza muscular
y la energía de carácter.
La
educación moral no se limitaba a la obediencia ni a la autoridad religiosa, se
intentó hacerla más práctica en sus aplicaciones a la vida de cada día. Las
buenas maneras y la educación eran consideradas como aspectos esenciales de la
educación moral.
La
educación intelectual incluía todo lo que tendía al desarrollo de la razón, del
juicio, del espíritu de iniciativa y de la espontaneidad. Se enseñaba a los
principiantes la lectura y la escritura por medio de tablillas de diversos
colores que tenían unas letras combinadas para formar palabras. A los más
adelantados se les explicaba con método y claridad los clásicos antiguos
recalcando las ideas religiosas y morales, y haciendo notar que todo lo bueno
de sus obras nace de la divina revelación. A la enseñanza de la retórica seguía
la de la aritmética, geometría, astrología y música que no son otra cosa que
las disciplinas que integraban el quadrivium clásico. Se estudiaba a los
grandes maestros de la filosofía: Platón y Aristóteles. Solamente al acabar
estos estudios filosóficos se licenciaban es alumno.
La reforma
La
reforma protestante trajo consigo la desaparición de muchísimas escuelas
católicas. La Reforma nos deja algunos principios funestos como la intervención
abusiva del Estado y el laicismo en la escuela.
El
motor de esta reforma parte de la figura de Martin Lutero (1483 - 1546). Sus
escritos pedagógicos se resumen en tres cartas en las que aconseja a los
padres, pastores, magistrados y hombres de Estado trabajar diligentemente en la
educación:
Llamamiento
a los magistrados: recomienda aquí el estudio de las lenguas clásicas (latín,
griego y hebreo). Los niños aprenderán también historia, matemáticas, canto y
música, y para ello hay que fundar numerosas bibliotecas para ellos. Tampoco se
ha de descuidar la literatura nacional.
El
Estado debe organizar la enseñanza, su intervención es obligatoria. Sostiene
que el Estado puede y debe forzar a los niños a acudir a la escuela, cosa que
la Iglesia nunca había hecho.
La
religión es la base de la educación y considera al canto como un elemento
importante de la educación religiosa.
La
elección y la formación de los maestros es de importancia capital.
En
las escuelas elementales la lectura consistía por lo general en la
pronunciación exacta de las palabras y en la memorización de las respuestas a
preguntas del catecismo; se daban muy pocas oportunidades para una comprensión
inteligente del significado. En las escuelas secundarias el método empleado
consistía en memorizar reglas y declinaciones latinas y largos pasajes de los
clásicos.
LA EDUCACIÓN REALISTA DEL SIGLO XVI
Los
realistas humanistas propugnaron un plan de estudios demasiado avanzado para su
época. Para educarse decían que no precisaban de libros, sino de contactos
personales con la gente y con sus actividades sociales. Creían que la educación
debía proporcionar las bases para las elecciones y decisiones sensibles, así
como para la eficiencia social y el disfrute de las horas de ocio. Para ellos
el arte de saber vivir debía constituir la finalidad de la enseñanza. También
en este movimiento se quería dar a conocer los nuevos descubrimientos en lugar
de limitar la educación a un mero estudio de lo ya conocido. Debían descubrirse
los secretos de la naturaleza y utilizarlos adecuadamente para mejorar las condiciones
de vida.
La
mayoría de los realistas eran educadores prácticamente interesados en el
desarrollo de la escuela por considerarla la institución idónea para la mejora
de las condiciones de vida.
LA EDUCACIÓN EN EL SIGLO XVII
Las
universidades dirigidas por los restos del pensamiento escolástico, en ellas se
reducen su actividad. Los salones burgueses y las recién creadas academias
científicas sustituyen a las universidades en su papel de vanguardia del saber.
Se modifican las instituciones dándoles mayor amplitud y aumentando su nivel en
relación con las exigencias. Los métodos y los programas cambian para
suavizarse y hacer la escuela más tolerante.
Pedagogía racionalista
En
sentido general ser racional significa comprometerse con la razón y la lógica
en la resolución de los problemas. La pedagogía racionalista es un movimiento
pedagógico y educativo, inspirado en el racionalismo pedagógico. Las
características generales en la nueva confección inspirada por la filosofía
moderna son:
Fundamento
filosófico: se busca el apoyo en la educación exclusivamente en base a la razón
y los principios filosóficos. Como consecuencia de todo ello surge una
tendencia secular en la educación y la enseñanza.
Materias
impartidas: la educación literaria era en latín pero se produjo un gran auge en
las lenguas maternas y esto se debe a un esplendor de la sociedad. La
matemática aún no tenía mucha importancia pero poco a poco irá tomando un papel
relevante en la educación. Las ciencias naturales y física se estudian a través
de un método más racional; se basaba en el aprendizaje del método inductivo y
para la comprobación se completaba con el método deductivo.
Enseñanza primaria popular
La
dirección de las escuelas se apoya en un programa fijo que aunque es escaso y
defectuoso sirve para la instrucción básica de la gente. La Iglesia sigue con
el poder ya que ellos son los encargados de asignar a los maestros y los
libros. La religión era una asignatura obligatoria acompañada de la lectura,
escritura y cálculo. En la segunda mitad del siglo XVII se crearon las escuelas
pobres apoyadas por la misericordia de las clases altas.
San
José de Calasanz formaba parte de los escolapios. La enseñanza era gratuita
para los niños pobres y era obligación enseñar una buen lectura, la aritmética,
la lengua cristiana y la gramática y principalmente la piedad y doctrinas
cristianas.
En
la escuela popular se enseñaba la lectura, la escritura, el cálculo, algo de
historia, geografía y nociones básicas de arte junto al catecismo. La jornada
duraba cuatro horas: dos por la mañana en las que se estudiaban materias
memorísticas, y dos por la tarde dedicadas al canto y los ejercicios manuales.
De
los ocho a los doce años se instruía al niño en las materias clásicas. A estas
escuelas se les conocía con el nombre de escuelas latinas. Comprendían seis
asignaturas: gramática, física, matemáticas, moral, dialéctica y retórica.
De
los dieciocho a los veinticuatro años se pasaba a la academia que comprendía
estudios universales. Los maestros debían prestar atención y vigilancia
evitando los golpes y gritos. Los castigos debían evitar la repetición de mala
acción.
La educación de la mujer en el siglo
XVII
La
enseñanza se adquiría en salones y en la corte. Abarcaba el conocimiento de las
lenguas antiguas y filosofía. Se probaba por primera vez que la inferioridad de
la mujer en el ámbito intelectual era falsa.
En
las escuelas la presencia femenina era escasa y muy pocas sabían escribir
correctamente y hacer operaciones básicas. Su programa comprendía la religión,
la lógica, la gramática, la aritmética y nociones básicas de medicina y
jurisprudencia.
LA EDUCACIÓN Y LA ENSEÑANZA EN EL SIGLO
XIX
Heredero
de la gran tradición pedagógica de los siglos anteriores, el XIX la continua,
aunque con diferencias significativas. En primer lugar prosigue la pedagogía
idealiza iniciada en la época precedente, y representada por filósofos de la
altura de Fichte, Hegel y Schleiermacher y por escritores como Goethe. En esta
misma dirección idealista se haya la figura de Federico Froebel, el creador de
la educación de la primera infancia. También destaca la personalidad más
realista de Federico Herbart, el fundador de la pedagogía científica y sus
continuadores herbartianos.
Lo
más valioso de esta época es la consideración de la pedagogía como ciencia, que
se realiza a partir de Herbart. La educación gana ahora en precisión y rigor
científico. La pedagogía de este siglo, a pesar de su carácter científico
influye directamente en la educación por medio de las instituciones fundadas
por los herbartianos como medios de aplicación de sus teorías.
Métodos
Aunque
los pedagogos de siglos anteriores recomendaban el método inductivo, no solía
aplicarse en las escuelas donde continuaba imperando el educativo, unido a la
forma expositiva.
En
lugar de estudiar en el libro de texto páginas de memoria o escuchar pasivamente
el discurso de un profesor, el alumno se elevaba de lo conocido a lo
desconocido, de lo concreto a lo abstracto. Los métodos inductivos
contribuyeron poderosamente al desarrollo de la inteligencia.
Disciplina
Si
en el siglo XVIII se atenuó el rigor en la disciplina, en el XIX se la suavizó
por completo. La escuela moderna, con suave disciplina, con métodos atractivos,
con recreos frecuentes y juegos permitidos, se diferencia totalmente de la de
las otras épocas.
La pedagogía idealista
A
finales del siglo XVIII y comienzos del XIX surge en Alemania una constelación
brillantísima de grandes filósofos y escritores que se ocupan de la educación y
que pertenecen a las corrientes idealistas y neohumanístas de la pedagogía. No
es fácil diferenciar donde empieza entre ellos el idealismo y donde el
humanismo, pues casi todos poseen esos dos caracteres.
Juan Teófilo Fichte:
continúa la corriente idealista iniciada por Kant. Para Fichte la salvación de
la nacionalidad está únicamente en la educación. Mas para esto es necesario que
la educación llegue a todos los ciudadanos sin excepción alguna. No quiere una
educación popular, pues, sino una educación nacional. La educación ha de ser
eminentemente activa, basada en la propia actividad del alumno; lo importante
no es el conocimiento sino la voluntad. Fichte ha sido también uno de los
primeros defensores de la escuela unificada al pedir la educación de todos en
todos los grados de la educación. Es uno de los precursores de la escuela
activa al basar en su trabajo una parte de la educación.
Federico Daniel Schleiermacher:
fue como casi todos los educadores de su tiempo, primero maestro privado y
después profesor universitario. Influido por la corriente idealista de Platón y
de Kant, considera la pedagogía como una ciencia derivada de la ética y la
política. Aunque la educación pertenece al Estado, en ella debe intervenir la
familia, la Iglesia, la ciencia y sobretodo la comunidad local. Considera que
la educación religiosa corresponde a la Iglesia y no a la escuela. La
influencia de este educador ha sido grande sobretodo en el campo de la cultura
superior, universitaria, pero también en la primaria por sus ideas psicológicas
y pedagógicas, de gran finura y profundidad.
Jorge Guillermo Federico Hegel:
fue también profesor de enseñanza secundaria antes de pasar a la universidad.
Representante máximo de la dirección idealista, creador de la idea del espíritu
absoluto, la educación para él es el medio de espiritualizar al hombre.
Federico Froebel: se
dedica a la educación de los niños, fundando una escuela llamada “Instituto
general alemán de educación”. Fundó también la “Institución para los niños
pequeños” que al poco tiempo cambió por el nombre de Jardín de Infancia. Esta
institución tuvo gran éxito.. Dice que todos los niños, todos los muchachos y
jóvenes, sin excepción alguna, cualesquiera que fuesen su situación y su clase
deberían emplear por lo menos una o dos horas diarias en un trabajo serio. Otra
de sus ideas y que caracteriza su método de educación, es el valor que asigna a
l juego para la educación. La escuela tiene una función social al igual que
individual.
Pedagogía científica: Juan Federico
Herbart
El
fundador de la pedagogía científica, Juan Federico Herbart, estuvo siempre
relacionado con la educación, aunque más bien desde el punto especulativo,
pedagógico, que del práctico. Sus experiencias educativas le sirvieron de base
para sus meditaciones pedagógicas de gran riqueza y finura.
Para
Herbart la pedagogía como ciencia, se basa en la filosofía práctica (ética) y
la psicología. El fin de la educación según él, es la virtud, que consiste en
el acuerdo de la voluntad con las ideas éticas. Estas ideas éticas son la
libertad íntima, la perfección, la benevolencia, el derecho y la equidad.
En
la actividad educativa Herbart diferencia tres momentos esenciales:
-El
gobierno: se dirige a la conservación del orden, a la conducta externa de los
niños, para lo cual el medio más importante es mantenerlos ocupados, activos.
-La
Instrucción: tiene por fin, como toda la educación, la virtud, es decir, “la
fuerza del carácter de la moralidad”.
-La
Disciplina: se apoya sobre todo en el trato personal, pero se diferencia del
gobierno en que este se dirige más al comportamiento externo que a la conducta
propiamente dicha. La formación del carácter, es decir, la consistencia y la
uniformidad de la voluntad, constituyen el objetivo de la disciplina.
En
este momento la enseñanza debe ser descriptiva, porque ayuda a dar nociones
claras y exactas. También debe ser analítica, porque por medio de preguntas y
respuestas mantiene vida y animación en la clase; y sintética porque sirve para
comunicar nociones que la interrogación no puede hacer descubrir, como los
hechos históricos.
La pedagogía positivista: Herbert
Spencer
En
la segunda mitad del siglo XIX se difunde también una corriente filosófica, el
positivismo, que tuvo sus repercusiones en la pedagogía. El mayor representante
de él es Herbert Spencer. Es autor de una conocida obra, “La educación
intelectual, moral y física”. La educación para él es la preparación para la
vida completa. El ideal de la educación consiste en obtener una preparación
completa del hombre para la vida entera.
Spencer
da una gran importancia a la educación física y al estudio de la naturaleza. Es
por fin el representante de la pedagogía individualista, al negar al Estado el
derecho a intervenir en la educación. En realidad hay muy poco de original en
la pedagogía spenceriana, a no ser su insistencia en el carácter utilitario,
pragmático de la educación, y en el valor del conocimiento científico.